Descubre Kin-ball, un deporte como ningún otro

Hay deportes cada vez más inusuales en todo el mundo, y éste no es una excepción. Aquí hay un nuevo deporte del que no se habla mucho, pero que sin embargo se está extendiendo cada vez más en el territorio francés. Aquí hay una pequeña descripción de este deporte llamado Kin-ball.

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Es un deporte que proviene de Canadá y que fue creado en 1986 por un Quebecer. Es una disciplina que requiere una pelota de 1,22 m de diámetro, tres equipos en un campo pequeño que mide el equivalente a media cancha de balonmano. Sin goles, sin redes. El principio: no dejar caer la pelota en el suelo.

Los tres equipos están compuestos por cuatro jugadores por equipo y el que sirve debe elegir uno de los otros dos equipos por su color, gritando «Omnikin» para que éste intente atrapar la pelota. Por lo tanto, el primer equipo debe tratar de orientar la pelota estratégicamente en el campo para dificultar que el equipo contrario reciba la pelota.

Es un deporte que destaca la solidaridad y la cooperación entre jugadores. Por lo tanto, el tamaño de la pelota obliga a los jugadores a no jugar individualmente y a ayudarse mutuamente para manejar la pelota. La pelota debe ser sostenida por al menos tres jugadores para que el cuarto miembro del equipo la patee y la dirija a otra ubicación en el campo.

Es un deporte sorprendente que ya contaba con más de 300 licenciatarios hace más de diez años y que no deja de escalar. Hay reglas estrictas pero, sin embargo, los jugadores pueden tocar la pelota de cualquier manera y con cualquier parte de su cuerpo. Incluso aunque los jugadores parecen divertirse y disfrutar el momento, sigue siendo un deporte serio que requiere tácticas y estrategia. Un deporte para las meninges y los músculos, ¿qué más se puede pedir?

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