El camarero se apresura tras un cliente después de leer la nota que dejó en la factura

Preocupado por algo malo…

Esa noche, cuando Fabila tuvo que ponerse en la piel de un camarero se llenó de dudas y de preocupaciones debido a su poca experiencia en el servir alimentos. Tenía mucho trabajo que hacer, por lo que se preguntó si podría hacer bien el trabajo. A pesar de esto decidió intentarlo y de esta forma superar sus barreras internas. Era momento de dar lo mejor de sí y afortunadamente Fabila tenía toda la disposición.

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Por su mente pasaron pensamientos y dudas como « ¿cuento con la amabilidad necesaria como para que todos reciban lo que ordenaron y pueda dejar una buena primera impresión ». Muchos de los clientes se centraron en la comida y disfrutaron de la noche. Berr tenía los ojos clavados en Fabila, mirándolo como un águila, sin que Fabila se diera cuenta, ya que estaba demasiado ocupado tratando de hacer su trabajo de la mejor manera posible dada la falta de personal esa noche.

 

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